Prácticas de la vida cotidiana
Se cierra el recorrido llevando la práctica fuera del cojín y dentro de la vida real. La idea central es que el mindfulness no se limita a momentos formales, sino que se encarna en gestos ordinarios: caminar, cocinar, hablar, esperar, trabajar. Aquí se enseña a transformar actividades corrientes en oportunidades de presencia, y a usar micro-pausas para reconectar con el ahora sin necesidad de rituales complejos.